Equipo de equipos. Nuevas reglas de actuación para un mundo complejo
Stanley McChrystal, 2015
¿Por qué el mejor ejército del mundo perdía frente a una red mal armada? El general Stanley McChrystal cuenta cómo su fuerza de operaciones en Irak se dio cuenta de que estaba hecha para un mundo que ya no existía y se transformó en un «equipo de equipos». Descubrirás por qué la capacidad de adaptación importa más que la eficiencia, cómo miles de personas empiezan a ver el panorama completo y por qué quien dirige tiene que dejar de ser un ajedrecista y convertirse en jardinero.
Para quién es
Para quien dirige personas o trabaja en una gran organización y ve que gente inteligente y buenos departamentos, por alguna razón, no consiguen seguir el ritmo de los cambios. Y para cualquiera con curiosidad por saber cómo unas fuerzas especiales se reinventaron en plena guerra.
Seguramente hay un lugar en el cielo para quienes se esfuerzan mucho. Pero lo que de verdad importa es tener éxito. Y si para eso tienes que cambiar, esa es tu misión.
Los mejores combatientes del mundo pierden
Irak, 2004. El general Stanley McChrystal está al mando de una fuerza especial de operaciones. En ella sirven los mejores comandos del ejército estadounidense: la mejor preparación, la mejor inteligencia y la tecnología más moderna. Frente a ellos combate «Al Qaeda en Irak», un grupo sin cuarteles generales, sin reglamento y sin un armamento digno de ese nombre. Y está ganando. Los atentados no cesan, y cada incursión con éxito de las fuerzas especiales apenas cambia nada.
McChrystal escribió este libro junto con Tantum Collins, David Silverman y Chris Fussell. Cuenta cómo la fuerza de operaciones entendió la causa de su derrota y se reconstruyó desde cero. La causa resultó inesperada: no era cuestión de valor ni de armas, sino de cómo estaba organizada la propia fuerza. Estaba hecha para un mundo que ya no existía.
La idea central del libro: en un mundo rápido y enmarañado no gana la organización más eficiente, sino la que sabe adaptarse deprisa. Para eso tiene que convertirse en un «equipo de equipos»: una gran estructura en la que miles de personas trabajan con la misma coordinación y flexibilidad que una pequeña unidad.
Conviene tener presente qué clase de libro es. Es la experiencia de un mando militar y las conclusiones de quienes lo dirigieron, no una investigación científica. El ejército es un entorno muy particular, y no todo se puede trasladar tal cual a una oficina. Pero las preguntas que plantea McChrystal valen para cualquier empresa, hospital o startup: ¿por qué gente inteligente en una buena organización deja de pronto de seguir el ritmo de la realidad?
Un enemigo sin nadie al mando
Al principio, la fuerza de operaciones combatía como le habían enseñado. La inteligencia reúne información, el cuartel general planifica, las unidades ejecutan y los analistas examinan lo capturado. Cada etapa estaba afinada a la perfección. El problema era que, mientras la información recorría esa cadena, el enemigo ya había tenido tiempo de mudarse, cambiar de gente y golpear en otro sitio.
McChrystal describe a «Al Qaeda en Irak» como una red. No tenía una estructura vertical en la que las órdenes bajan de arriba. Pequeños grupos actuaban por su cuenta, se reorganizaban deprisa e intercambiaban noticias todo el tiempo. McChrystal recuerda un mito griego. Proteo, un dios del mar, cambiaba de forma para que no lo atraparan. Así era esta red: golpeabas una célula y ya había adoptado otra forma.
De ahí sale la conclusión principal de la primera parte del libro. La fuerza de operaciones no tenía un problema de eficiencia, sino de capacidad de adaptación. Hacía de maravilla lo que ya no servía de nada. McChrystal lo dijo en pocas palabras: para derrotar a una red hace falta una red.
El error que cometen muchas organizaciones es responder al fracaso trabajando todavía más duro con el viejo esquema. Más control, más informes, más planes. McChrystal reconoce que al principio su fuerza hizo exactamente eso.
Sobre el autor
Stanley McChrystal es un general estadounidense retirado que entre 2003 y 2008 estuvo al mando del Mando Conjunto de Operaciones Especiales de Estados Unidos y después de las tropas de la OTAN en Afganistán. Escribió el libro junto con Tantum Collins, David Silverman y Chris Fussell.
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