Sobre la amistad
Marco Tulio Cicerón, 44 a. C.
Un amigo te pide que lo apoyes, y tú crees que se equivoca. ¿Será una traición negarte? Cicerón responde con dureza: la amistad solo es posible entre personas buenas y se sostiene en la virtud de ambas. De ahí saca cómo elegir y poner a prueba a los amigos, cómo decirles la verdad y cómo separarse sin guerra.
Para quién es
Para quienes quieren ser alguien de confianza para sus amigos, pero no están dispuestos a darles la razón en todo por mantener la cercanía.
¿Qué puede ser más agradable que tener a una persona con la que hablar de todo con la misma confianza que con uno mismo?
Dos hombres dicen el mismo nombre
El rey no sabe cuál de los dos prisioneros es Orestes. Pílades dice que él es Orestes, para morir en lugar de su amigo, y el verdadero Orestes insiste en que Orestes es él. Los espectadores del teatro romano se levantan y aplauden. Esta escena la escribió el dramaturgo Pacuvio, y Cicerón la recordó en el diálogo «Sobre la amistad». Era una ficción, observa, y aun así la gente aplaudía. Incluso quienes no tendrían valor para un acto así ven lo hermoso que es.
El diálogo fue escrito en el año 44 antes de nuestra era. Cicerón cuenta que de joven oyó esta conversación de boca del augur Escévola, recordó lo principal y lo expuso a su manera, poniendo a los interlocutores en escena, como en el teatro. Pocos días después de la muerte del general Escipión, Escévola y Fannio van a ver a su suegro Gayo Lelio, el amigo más cercano de Escipión, y le preguntan cómo lleva la pérdida.
Lelio responde con franqueza. Decir que no le duele sería mentir. Pero con Escipión no ha pasado nada malo: vivió una vida que no se podía hacer mejor. La desgracia, si es una desgracia, le ha tocado al propio Lelio. Y sufrir de manera desmedida por una pérdida propia, dice, es mostrar amor por uno mismo y no por el amigo. Considera feliz su vida porque la pasó junto a Escipión.
De este dolor nace una conversación sobre qué es la amistad, quién puede alcanzarla, dónde termina la lealtad y cómo no equivocarse con las personas. Las respuestas de Lelio son más duras de lo que suele aceptarse hoy: no promete amistad a cualquiera ni justifica nada por ella. Si te interesa un interlocutor exigente y no un consolador, es que te tomas la amistad en serio.
La amistad solo es posible entre buenas personas
Al principio mismo, Lelio pone una condición de la que no se apartará hasta el final de la conversación: la amistad solo se da entre buenas personas. Cerca del final lo repetirá otra vez, ya como conclusión de todo lo dicho.
Pero la palabra «bueno» la toma en su sentido cotidiano. Los filósofos afirman que solo es bueno el sabio, y ningún mortal ha alcanzado tal sabiduría. Lelio no hace caso: que se queden con esa palabra. Llama buenas a las personas cuyos actos y cuya vida no dejan dudas sobre su honradez, su pureza, su justicia y su generosidad. Están libres de codicia, de lujuria y de violencia, y tienen valor para sostener sus convicciones.
De ahí su definición. La amistad es un pleno acuerdo en todos los asuntos divinos y humanos, unido a la benevolencia y al amor. Aparte de la sabiduría, los dioses no dieron al hombre nada mejor. La riqueza, la salud y el poder dependen del capricho de la suerte. El fundamento de la amistad es la virtud, y sin ella la amistad es imposible.
Lelio compara la amistad con el parentesco. Del parentesco se puede quitar el afecto, y aun así queda, aunque solo sea de nombre. De la amistad no se puede quitar el afecto: sin afecto simplemente no hay amistad. Por eso su círculo es tan estrecho: normalmente dos personas, como mucho unas pocas.
Lelio no niega que exista también una amistad corriente y cotidiana, que igualmente aporta alegría y beneficio. Pero habla de la verdadera y plena. Esa no se la promete a nadie que no se haya vuelto buena persona.
Sobre el autor
Marco Tulio Cicerón fue orador, político y filósofo romano. En el diálogo «Sobre la amistad», escrito en el año 44 antes de nuestra era, investigó el choque entre la lealtad personal y el deber moral.
Todos los libros del autor: Marco Tulio Cicerón
Conceptos del libro
- Catón
- virtud
- Troya
- Orestes: Héroe de los mitos griegos, hijo de Agamenón; su amistad con Pílades se convirtió en un ejemplo de entrega.
- Pílades: Amigo de Orestes en los mitos griegos. En la escena teatral que recuerda Cicerón, está dispuesto a morir en lugar de él.
- Pacuvio: Marco Pacuvio, dramaturgo romano del siglo II antes de nuestra era. Cicerón recuerda una escena de su tragedia.
- Escipión: Publio Cornelio Escipión Emiliano, general romano, destructor de Cartago. Murió en el año 129 antes de nuestra era; su amistad con Lelio es el ejemplo principal del libro.
- Escévola: Quinto Mucio Escévola el Augur, jurista romano y yerno de Lelio. Cicerón se formó con él en su juventud y, según cuenta, oyó de él la conversación que recrea el diálogo.
- Fannio: Gayo Fannio, yerno de Lelio, político e historiador romano. Uno de los dos oyentes del diálogo.
- Lelio: Gayo Lelio, llamado el Sabio, estadista romano del siglo II antes de nuestra era y amigo más cercano de Escipión. Es el interlocutor principal del diálogo de Cicerón.
- Ennio: Quinto Ennio, poeta romano de los siglos III y II antes de nuestra era, a quien se llamaba padre de la poesía romana.
- Arquitas: Arquitas de Tarento, filósofo y matemático griego pitagórico del siglo IV antes de nuestra era.
- Tarquinio: Tarquinio el Soberbio, según la tradición el último rey de Roma, expulsado por los romanos por su crueldad y su despotismo.
- Graco: Tiberio Sempronio Graco, político romano del siglo II antes de nuestra era, que llevó a cabo una reforma agraria y fue asesinado por sus adversarios. Lelio juzga sus actos con hostilidad.
- Blosio: Gayo Blosio de Cumas, filósofo y partidario de Tiberio Graco. En el diálogo, su lealtad incondicional al amigo se muestra como algo peligroso.
- Capitolio: Una de las colinas de Roma, centro religioso y político de la antigua ciudad.
- república: Aquí, el Estado romano antes del establecimiento del poder imperial, con magistraturas electivas y senado.
- Bías: Bías de Priene, sabio griego del siglo VI antes de nuestra era, uno de los llamados siete sabios.
- Rupilio: Publio Rupilio, cónsul romano en el año 132 antes de nuestra era, amigo de Escipión.
- Licomedes: Rey mítico de la isla de Esciros. En el relato de Cicerón crió a Neoptólemo e intentó disuadirlo de ir a la guerra.
- Neoptólemo: Hijo de Aquiles en los mitos griegos, participante en la toma de Troya.
- Terencio: Publio Terencio Afer, autor romano de comedias del siglo II antes de nuestra era. Cicerón cita a sus personajes al analizar la adulación.
- Gnatón: Personaje de la comedia de Terencio «El eunuco», un parásito servil que se pliega a todo por interés.
- Metelo: Quinto Cecilio Metelo Macedónico, general y político romano del siglo II antes de nuestra era, rival político de Escipión.
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