Eficiencia mental
Arnold Bennett, 1911
¿Por qué la decisión de ocuparse de uno mismo se apaga tan a menudo a las dos semanas? El escritor inglés Arnold Bennett, en 1911, vio la causa no en la pereza ni en la falta de ganas, sino en la falta de voluntad para seguir y en una mente que hacía mucho que no se ejercitaba. En breves ensayos irónicos explica cómo cuidar esa voluntad, con qué ejercitar la mente, por qué romper con el pasado y por qué el éxito no funciona como prometen los libros sobre el éxito.
Para quién es
Para quienes han prometido muchas veces estudiar, leer algo serio y vivir de otra manera, y a las pocas semanas lo dejaban todo. Y para quienes están cansados de los libros que dicen que el éxito puede lograrlo cualquiera.
Prepárate para vivir, por supuesto, pero por lo más sagrado no olvides vivir.
El cuerpo, en forma. ¿Y la mente?
Imagina a una persona que pasa todo el año sentada ante un escritorio y que un lunes festivo se va a dar un largo paseo por el campo. Al atardecer está tan agotada que no puede comer. Por la mañana le da vergüenza su cuerpo y toma medidas: irá al trabajo a pie, jugará al golf o hará ejercicios. Ahora imagina que esa misma persona, después de meses de periódicos y novelas ligeras, lleva su mente por una cuesta empinada: la ciencia, la filosofía o el arte. A los quince minutos le falta el aliento y da la vuelta. Y no se alarma: lo acepta con calma tal como es.
Con esta escena, el escritor inglés Bennett abre su colección de breves ensayos de 1911. Observa en muchos adultos un vago pesar: a su alrededor hay enormes reservas de conocimiento y nunca serán suyas. Una persona leyó en el periódico que en las Pléyades hay muchas estrellas, pero no puede señalar en el cielo las propias Pléyades. Así se pasa junto a una mesa interminable de manjares sin estirar la mano.
Bennett pidió a sus lectores que le escribieran si alguien había intentado curar su mente de la flojera. Llegaron muchas cartas, y casi todas esperaban que él mismo se convirtiera en un «Sandow para la mente», es decir, un entrenador para la mente, como el famoso forzudo Sandow lo era de los músculos. Nadie tenía un sistema hecho. Bennett tuvo que armarlo con su propia experiencia, que él mismo califica de amarga y cómica.
Su diagnóstico es sencillo. A la gente no le falta deseo. Le falta voluntad, y no la que hace falta para empezar, sino la que hace falta para seguir. Además, le estorba una mente debilitada por la inactividad prolongada, como un cuerpo sin entrenar. Después vendrán sus consejos contra ambos males, y más adelante preguntas mayores: qué hacer con el pasado, cuándo empezar a vivir, qué es el éxito y de dónde sale la serenidad.
La resolución no se rompe donde parece
Un lector le envió a Bennett unos versos que había escrito el poeta Matthew Arnold: las tareas pensadas en una hora de lucidez pueden cumplirse también en las horas de desánimo. Bennett respondió brevemente: «¡No, no y no!». Según su experiencia, lo que se decide en un momento luminoso casi nunca se cumple. Por eso, antes de volver a ocuparse de la mente, conviene entender por qué no salió las otras veces.
Bennett toma un caso que considera típico. Se trata de un hombre de unos treinta años que vive con holgura y tiene sus preocupaciones y su trabajo, aunque sin excesos. Sentado en el jardín con una raqueta de tenis, de pronto decide ponerse a trabajar en su mente. Bennett le pide que se siente otra vez y piense: la voluntad ahora no es más fuerte que antes, y los antiguos fracasos dejaron una herida que puede abrirse en el peor momento. Según Bennett, esos fracasos suelen tener tres causas.
• Apuntar demasiado alto. Nada de programas grandiosos. Hay que empezar con un paso ridículamente fácil, por ejemplo leer dos veces en un mes un librito sobre la educación, de seis peniques, escrito por Herbert Spencer, y anotar a lápiz en la contraportada lo que te haya tocado. «Eso es una tontería», dirás tú. Pues hazlo. Una decisión cumplida da confianza a la mente y, sobre todo, no deja una herida nueva. Solo después Bennett permite un plan de tres meses.
• La sonrisa burlona de los amigos. Bennett observa que a un borracho a veces le incomoda menos beber que tener que decirle a un amigo que ha hecho el voto de no beber. Por eso, nada de anuncios. Trabaja en silencio, y cuando ganes un par de batallas, la sonrisa morirá antes de nacer.
• El día no está reorganizado. Una actividad nueva suele meterse como si el día fuera de goma. Algo grande y concreto habrá que quitarlo. Robar horas al sueño no ayuda, y meterla entre otras obligaciones tampoco. Si quieres dedicarle media hora, libera una hora: para un principiante, un margen del cien por cien nunca sobra.
Sobre el autor
Arnold Bennett (1867 a 1931) fue un novelista y periodista inglés, autor de «The Old Wives' Tale». Para el público general escribió libros breves, irónicos y prácticos sobre cómo vivir con más sensatez.
Todos los libros del autor: Arnold Bennett
Conceptos del libro
- Meditación
- Franklin
- Pléyades: Cúmulo de estrellas en la constelación de Tauro, visible a simple vista en el cielo nocturno.
- Sandow: Eugen Sandow (1867 a 1925), famoso forzudo de finales del siglo XIX y comienzos del XX, fundador de un popular sistema de ejercicios físicos. Bennett hace de su nombre una imagen: «Sandow para la mente».
- Matthew Arnold: Matthew Arnold (1822 a 1888), poeta y crítico inglés. Bennett discute dos versos de uno de sus poemas.
- Herbert Spencer: Herbert Spencer (1820 a 1903), filósofo inglés. Bennett menciona su pequeño libro sobre la educación, que costaba seis peniques.
- Antología: Colección de fragmentos escogidos de distintos libros. Bennett aconseja armarla para ti con lo que te haya tocado personalmente.
- Samuel Johnson: Samuel Johnson (1709 a 1784), escritor inglés y autor del célebre diccionario de la lengua inglesa, conocido por sus frases certeras.
- Alhambra: Teatro y music hall de Londres en Leicester Square, popular en tiempos de Bennett.
- Montecarlo: Distrito de Mónaco, famoso por su casino.
- Ruleta: Juego de azar: la bola cae en una de las casillas numeradas de una rueda que gira, y los jugadores apuestan por un número o un color.
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