El poder a través del reposo
Annie Payson Call, 1891
¿Por qué ocho horas en la cama no descansan, y una hora de espera agota como una jornada de trabajo? Annie Payson Call, en 1891, encontró la respuesta en la tensión de más con la que hacemos todo, incluso cuando descansamos. Es un libro sobre cómo notar esa presión y soltarla: desde ejercicios en el suelo hasta el dolor, la rabia y el trabajo difícil.
Para quién es
Para quienes se despiertan agotados después de una noche entera de sueño, se cansan más de las conversaciones y de la espera que del trabajo, y aprietan la mandíbula ante cualquier tarea difícil.
¿Te sostienes tú en la silla o te sostiene la silla a ti?
La cabeza sobre la almohada
Imagina un salón de finales del siglo XIX. Una mujer se ha tumbado a descansar en un canapé, bajo un montón de cojines suavísimos. Pero sostiene la cabeza erguida, en el aire, con un esfuerzo visible, cuando lo más fácil sería dejarla caer sobre el cojín. La profesora estadounidense Annie Payson Call vio esa escena con sus propios ojos y comprobó que el caso no era raro, sino de lo más corriente.
En 1891, Call publicó el libro «El poder a través del reposo». Su idea es sencilla y desagradable: la mayor parte del cansancio no nos lo trae el trabajo, sino la tensión de más que añadimos a todo lo que hacemos. Nos tensamos al dormir, al esperar, al pensar, al escuchar, al soportar el dolor y al enfadarnos. Por eso el descanso a menudo no ayuda: descansamos con la misma presión encima.
Call describe el cuerpo con el lenguaje de su siglo. Su «fuerza nerviosa» se parece a un combustible que se puede quemar en vano, y es una imagen de la época del siglo XIX, no una fisiología moderna. Pero sus observaciones se pueden comprobar ahora mismo. ¿Dónde están tus hombros? ¿Tienes apretada la mandíbula? ¿Presiona la lengua contra el paladar?
Lo principal del libro no es la queja, sino el entrenamiento. Call estaba convencida de que soltar la tensión de más se puede aprender igual que se desarrollan los músculos en el gimnasio: de pasos sencillos a otros difíciles. Vendrán sus casos, sus ejercicios en el suelo y sus advertencias honestas sobre dónde no funciona el método. Empecemos por cómo descansamos.
Deja que la cama te sostenga
Call propone un experimento sencillo: observarte en la cama. Casi todo el mundo, escribe, se sostiene sobre la cama en lugar de entregarle su peso. Las vértebras tocan el colchón solo por las puntas, las rodillas están encogidas, los dedos aprietan la almohada, la lengua se apoya en el paladar, la cara está tensa. Y por la mañana la persona se extraña de que ocho horas en la cama no le hayan descansado.
De día ocurre lo mismo. Una mujer que empezaba a aprender a relajarse se fue de viaje agotada por la ansiedad. En el vagón le dieron náuseas por el traqueteo. Se dio cuenta de la causa, soltó la tensión de más, y la náusea pasó. Después se puso a leer una novela apasionante, pero a medida que avanzaba la trama los músculos volvieron a apretarse, y la náusea regresó. Tuvo que dejar el libro y volver a relajarse. Así se repitió unas seis veces, hasta que pudo leer sin que le dieran náuseas.
Call lo llama intentar llevar el tren en lugar de dejar que el tren nos lleve a nosotros. En las curvas apoyamos los pies contra el suelo del vagón y nos sentamos en la silla como si fuera a romperse bajo nuestro peso total. Esperamos con tanta impaciencia que, según su cálculo, una hora de espera nerviosa cansa tanto como una jornada de trabajo. Y la espera no se hace más corta ni por un minuto.
¿Qué hacer? Al acostarte, empieza por los músculos, no por los pensamientos. «Si no puedes dejar de pensar, no lo intentes», aconseja Call. Deja que los pensamientos corran, y que tu atención se ocupe de cómo se sueltan las piernas, las manos, el cuello. Cuanto más absorbente sea esa tarea, menos tiene la mente a qué aferrarse. De día vale la misma regla: en la silla, en el transporte, en la cola, pregúntate qué estás sosteniendo y para qué.
Al principio esta atención a uno mismo molesta: la tensión aparece de pronto en todas partes. Call lo considera una etapa necesaria. Para quitar una mancha de la cara, primero hay que verla, y cuando la cara está limpia ya no piensas en la mancha.
Sobre el autor
Annie Payson Call, profesora estadounidense de finales del siglo XIX, enseñaba a la gente a relajarse y a gastar sus fuerzas sin esfuerzo excesivo. Escribió libros populares sobre la tensión nerviosa y sobre cómo liberarse de ella.
Todos los libros del autor: Annie Payson Call
Conceptos del libro
- fuerza nerviosa
- Ruskin
- paladar: Pared superior de la boca, contra la que la lengua suele apretarse cuando hay tensión.
- microscopio emocional: Imagen del libro, no un término científico: así llama Call a la costumbre de la persona cansada de exagerar muchas veces los pequeños sentimientos y agravios.
- vértebras: Huesos que forman la columna vertebral.
- antebrazo: Parte del brazo desde el codo hasta la muñeca.
Todos los conceptos
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