Elogio de la lentitud. Un movimiento mundial desafía el culto a la velocidad
Carl Honoré, 2004
Un día, el periodista Carl Honoré se descubrió con ganas de leer a su hijo un cuento en un minuto. Asustado por ese pensamiento, se puso a buscar a personas que ya habían aprendido a vivir más despacio: en la comida, en las ciudades, en el trabajo y en la crianza de los hijos. Este libro muestra que lento no significa perezoso, y ayuda a encontrar para cada cosa su propio ritmo.
Para quién es
Para quienes comen corriendo, leen sobre la marcha y hasta descansan como si llegaran tarde. Y para todos los que sienten que la vida pasa de largo mientras despachan asuntos.
La filosofía de la vida lenta puede expresarse con una sola palabra: equilibrio. Actúa deprisa cuando tenga sentido, y despacio cuando haga falta lentitud.
Un cuento que daban ganas de leer en un minuto
Imagina una noche después de un día largo. El niño pide un cuento, y tú lo lees saltándote líneas y pensando ya en el correo. Más o menos así vivía el periodista canadiense Carl Honoré. Su hijo pequeño adoraba los cuentos largos para la hora de dormir, y el padre quería terminarlos cuanto antes.
Un día, Honoré esperaba el embarque en el aeropuerto de Roma y hojeaba un periódico. Le llamó la atención una noticia sobre una colección de «cuentos de un minuto»: cuentos infantiles conocidos, reducidos para que cada uno pudiera leerse en un minuto. El primer pensamiento fue alegre: «¡Genial, hay que pedirlo!». Enseguida llegó el segundo, y ese lo asustó. ¿De verdad tenía tanta prisa que estaba dispuesto a ahorrar incluso en los minutos de la noche con su propio hijo?
De esa pregunta nació el libro. Honoré se llama a sí mismo, con honestidad, un Scrooge con cronómetro, un hombre que guarda con avaricia cada segundo ahorrado. Se puso a buscar a quienes ya intentan vivir de otra manera, y los encontró por todo el mundo. Cocinan, construyen ciudades, trabajan y crían a sus hijos no persiguiendo la velocidad, sino buscando su propia medida. Así surgió un libro sobre un movimiento que desafía el culto a la velocidad. Salió en 2004, se convirtió en un best seller internacional y se tradujo a más de treinta idiomas.
En su centro hay una pregunta sencilla: ¿para qué es la vida? Si no se responde, la aceleración se vuelve un fin en sí misma. Por delante hay seis capítulos. Hablan de que lento no significa perezoso, de una larga cena italiana y de las ciudades que eligieron el caracol como emblema. Luego vienen la cabeza y el cuerpo, el trabajo y la infancia. Empecemos por cómo la velocidad se convirtió en una divinidad a la que servimos sin hacernos preguntas.
Lento no siempre significa lento
Honoré advierte la prisa en las pequeñeces que hace tiempo se volvieron normales. En un restaurante, la gente pide la cuenta y un taxi sin haber terminado el postre. La cena se convierte en un punto de la agenda que hay que cerrar. El propio autor, mientras reunía material para un libro sobre la vida lenta, recibió una multa por exceso de velocidad y, como castigo, tuvo que hacer en Inglaterra un curso para conductores que van demasiado deprisa. Ni siquiera alguien que escribía sobre la lentitud notaba cuánto pisaba el acelerador.
Honoré llama a nuestro apego a la velocidad una adicción, casi una idolatría. Parece que servimos a la velocidad no porque siempre aporte algo, sino porque ya no recordamos que las cosas pueden ser de otra forma. La aceleración se ha vuelto un hábito, no una decisión.
Pero el libro no pide hacerlo todo despacio. Su paradoja principal es que lento no siempre significa lento. Para Honoré, lo rápido y lo lento describen no solo la velocidad, sino dos maneras de vivir. La manera rápida es nerviosa e impaciente. Quiere controlarlo todo y valora la cantidad por encima de la calidad. La manera lenta es serena y atenta. Es paciente, reflexiva y pone la calidad por encima de la cantidad.
De ahí procede la imagen central del libro, que el autor toma de la música. Los músicos hablan del tempo giusto, el tempo correcto. Un buen pianista no toca cada obra al mismo ritmo: unas piezas suenan vertiginosas y otras exigen silencio entre las notas. El error no está en la velocidad, sino en un solo tempo para todo.
Según Honoré, el movimiento Slow no lucha contra la tecnología ni exige tirar el teléfono al río. Conducir deprisa al hospital es correcto. Hablar deprisa con un ser querido que llega con una desgracia es incorrecto. La tarea es elegir la velocidad por cuenta propia, en vez de vivir a una sola, la que marca el mundo que nos rodea.
Un error frecuente es oír la palabra «despacio» y pensar que se habla de la pereza o de una vida en el campo sin internet. Honoré lo explica de otra manera: el enfoque lento significa hacer las cosas lo mejor posible, y no lo más rápido posible. Una persona puede trabajar mucho y con entusiasmo sin vivir en una carrera permanente.
Prueba, antes de tu próxima tarea, a hacerte una pregunta breve: ¿qué velocidad exige en realidad? La respuesta suele sorprender. Un correo se puede enviar deprisa. Pero una cena en familia, un paseo o una conversación pierden sentido si se hacen con prisas.
Sobre el autor
Carl Honoré es un periodista canadiense que vive en Londres. Ha escrito para The Economist, The Observer y otros medios, y tras este libro se convirtió en una de las voces más conocidas del movimiento por la vida lenta.
Todos los libros del autor: Carl Honoré
Conceptos del libro
- Meditación
- Scrooge: Ebenezer Scrooge, el viejo tacaño del relato de Charles Dickens «Un cuento de Navidad». Su nombre se convirtió en sinónimo de quien escatima hasta en la última pequeñez.
- culto a la velocidad: Expresión del autor: la costumbre de la sociedad de creer que lo más rápido es siempre lo mejor, y de someter a la velocidad el trabajo, el descanso e incluso la comida.
- movimiento Slow: Nombre general de personas y organizaciones que proponen vivir más despacio allí donde la prisa daña. Viene de la palabra inglesa slow, lento. Honoré lo describe como un movimiento mundial.
- tempo giusto: Término musical que en italiano significa «el tempo correcto»: la velocidad que corresponde a esa obra concreta. Honoré lo toma como imagen del equilibrio entre lo rápido y lo lento.
- Petrini: Carlo Petrini, periodista y activista italiano, natural de la ciudad de Bra. Fundador del movimiento Slow Food.
- comida rápida: Comida de preparación rápida que se sirve en pocos minutos, por ejemplo en las cadenas de restaurantes de hamburguesas.
- Slow Food: Movimiento internacional nacido de la protesta contra la comida rápida en Roma en 1986. Defiende los productos locales, las recetas tradicionales y la comida pausada en compañía.
- Cittaslow: Movimiento de las «ciudades lentas», surgido en Italia en 1999. Reúne a pequeñas ciudades que se comprometen a conservar su forma de vida local, el silencio y las calles peatonales.
- Wiltshire: Condado del sur de Inglaterra, con colinas, campos y pequeños pueblos.
- SuperSlow: Modo de entrenamiento de fuerza en el que el peso se sube y se baja muy despacio, con muchos segundos por cada movimiento.
- horario flexible: Forma de trabajo en la que el empleado decide por sí mismo, dentro de ciertos límites, cuándo empieza y cuándo termina la jornada.
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